A dónde quiera que voy, tú estás conmigo, todo pasa demasiado bien. No existe el miedo, al contrario, siento que tengo al hombre más fuerte y valiente a mi lado. El tiempo pasa rápido, me pierdo en nuestras risas. Eres demasiado bueno para mí. Y sé que merezco todo lo bueno del mundo porque te tengo. No hay día en el que no agradezca a Dios por tu hermosa existencia en este mundo, todos los días sin falta medito en tu vida.
Siempre te aseguras de que yo me sienta cómoda, antepones mi felicidad por sobre la tuya. Te preocupas si ya comí, dormí, inclusive como se encuentra mi situación familiar.
Eres el complemento perfecto, eres mi mejor amigo y hasta te siento parte de mi familia y yo también creo que pertenezco a la tuya.
Eres lo que siempre quise en un hombre. Un compañero de aventuras, amigo, inventor, creativo, alma libre, soñador, valiente, héroe, justo, amoroso, fiel, tierno, dormilón, sensible, protector… y aún así, no puedo describir con todas esas palabras lo mucho que significas para mí y todo lo que he visto en ti a lo largo de estos años.
Me encanta escribir sobre lo que amo, pero me he dado cuenta que adoro escribir sobre ti y nosotros.
De todo lo bueno, hay cosas malas también, de las cuales prefiero no escribir, pero que deberíamos seguir trabajando para crecer juntos hasta convertirnos en un árbol fuerte.
Te amo,
Mar.



